Novedades
| Restauración de la Iglesia de San Ignacio |
| Debido a los trabajos de restauración en la Iglesia de San Ignacio, las visitas guiadas a la misma se encuentran restringidas. Agradecemos su comprensión. |
| Nueva publicación |
| Nos enorgullece anunciar la aparición de un nuevo ejemplar de la "Colección Manzana de las Luces - Crónicas de su historia". La misma se titula "De la Biblioteca Pública a la Biblioteca Nacional, 1810-1884-1901" y fue escrita por el Prof. Néstor E. Poitevin. |
| Instituciones |
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"Iglesia, residencia jesuita, lugar de concentración de mercaderías de las Misiones, colegio y, luego de 1810, sede de una cantidad de instituciones que tuvieron y siguen teniendo relevancia en la vida nacional, como el Archivo General de la Nación o la Biblioteca Nacional, la Manzana de las Luces es un entrañable pedazo de nuestra ciudad cuya evocación puede tener el misterio fascinante de sus túneles o la grandeza del espectáculo parlamentario desarrollado en la Sala de Representantes."
Iglesia de San IgnacioLa iglesia de San Ignacio, testigo de acontecimientos memorables de nuestra historia, se empieza a construir en 1686. A fin de facilitar las obras, dos años antes los jesuitas construyeron hornos de ladrillos y tejas en el huerto del Colegio (esquina de Bolívar y Moreno). Este es un ejemplo más del espíritu práctico de la Compañía que combinaba a la perfección la utopía religiosa con las necesidades materiales del apostolado. En 1710 se reinicia la construcción, utilizando la fachada con su torre sur, considerada la construcción existente más antigua de Buenos Aires. El hermano Juan Kraus es el autor del proyecto. Prosiguen con la dirección de las obras los hermanos Juan Wolff, Andrés Blanqui y Juan Bautista Prímoli, quienes arriban a Buenos Aires en 1717 junto con el destacado músico Doménico Zípoli. La arquitectura simple y austera del interior de San Ignacio no encuentra continuidad en la fachada, que está inspirada en el barroco alemán. La torre del reloj fue terminada según el proyecto original a mediados del siglo XIX por el ingeniero Felipe Senillosa. En el interior se hallan los ejemplos más importantes de la retablística anterior al virreinato: el retablo del Altar Mayor del tallista Isidro Lorea y el altar de San Juan Nepomuceno -hoy consagrado a la virgen de Lourdes- de estilo rococó. Entre las esculturas se destaca la figura de Nuestra Señora de las Nieves, una de las más antiguas del país. La expulsión de la Compañía de Jesús de los Reinos de España y América, por orden del rey Carlos III en 1767, marcó el fin de su labor en el Río de la Plata y el gradual deterioro de sus establecimientos. Los miembros de la Compañía de Jesús fueron exploradores, matemáticos, arquitectos, músicos y maestros, colaboraron en el mejor conocimiento del actual territorio argentino y dejaron su sello en la construcción de las principales obras de la arquitectura colonial. Tras la expulsión, la iglesia de San Ignacio siguió siendo testigo de acontecimientos memorables: en 1807 se rechazó a los británicos durante la segunda invasión inglesa en su intento de apoderarse del templo; en 1811, desde su torre se contribuyó a sofocar la sublevación del Regimiento de Patricios, hecho histórico conocido como "motín de las trenzas"; allí se reunieron los Cabildos Abiertos de 1816 y 1820 y se realizaron las ceremonias de inauguración de la Universidad de Buenos Aires en 1821 y de la Sociedad de Beneficencia en 1823. A raíz del frustrado golpe militar del 16 de junio de 1955, la Curia Metropolitana y los templos más antiguos del centro de la ciudad fueron atacados, saqueados e incendiados. Entre ellos se contó el de San Ignacio, cuyo despacho parroquial y archivo con su invalorable acervo histórico, fueron totalmente destruidos por las llamas; se perdieron también obras de valor artístico y reliquias de los siglos XVII y XVIII. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Ver la página de la parroquia de San Ignacio: www.sanignaciodeloyola.org.ar
Colegio de San IgnacioEl 20 de agosto de 1662 la Compañía de Jesús trasladó el Colegio de San Ignacio desde la antigua Plaza Mayor a la Manzana de las Luces, sobre la actual calle Bolívar construyéndose un edificio provisorio bajo la dirección del padre Vicente Badía. Las obras del nuevo Colegio se inician en 1705 bajo la dirección del arquitecto Juan Kraus, autor de la iglesia de San Ignacio. El edificio constaba de dos plantas de características arquitectónicas austeras de cal y ladrillo; los pilares, arquerías y bóvedas de crucería, demostraban su calidad arquitectónica. Kraus muere en Buenos Aires en 1714 y las obras se interrumpen por varios años. En el año 1719 se reanudan las construcciones del piso alto del claustro del Colegio bajo la dirección del arquitecto Juan Bautista Prímoli. Su labor fue elogiada por el padre Carlos Gervasoni (1729) en estos términos: "...Nuestro Colegio podría figurar con decoro en cualquier ciudad de Europa, fabricado todo en bóveda maciza de 2 pisos y muy grande...dirige un cierto hermano Prímoli, milanés, de la provincia romana". En el Colegio tenían su vivienda los sacerdotes, hermanos legos, además fue el lugar de trabajo de los arquitectos y artesanos que venían de Europa. En el taller, donde enseñaban los religiosos, aprendieron su oficio criollos y esclavos negros quienes con su producción abastecieron a numerosos establecimientos jesuíticos y a otros templos y viviendas porteñas. El historiador R. P. Guillermo Furlong S.J. en su libro "Historia del Colegio del Salvador", sintetiza la labor del establecimiento con las siguientes palabras: "Desde 1662 hasta 1767, fue el Colegio de San Ignacio el gran centro cultural e intelectual de la ciudad de Buenos Aires. Se destacó desde su origen, además, en la música, el canto, el drama y hasta en los bailes y danzas artísticas". Aún hoy subsiste en la Manzana de las Luces el ala norte del claustro del Colegio adosado a la iglesia de San Ignacio, constituyendo el único testimonio existente del primer establecimiento educativo de Buenos Aires. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica."
Procuraduría de MisionesEn la misma manzana que ocupaba la iglesia de San Ignacio y en el ángulo noroeste, estaba el segundo claustro del Colegio jesuita. En torno de su patio y tras las arcadas de ladrillos de sus corredores, se hallaban las aulas del Colegio de San Ignacio, la botica y la Procuraduría de las Misiones. Esta Procuraduría u Oficio de Misiones, consistía en una serie de depósitos donde se almacenaban los productos que se enviaban desde las reducciones de guaraníes en el Guayrá (hoy provincia de Misiones y República del Paraguay). Junto a ese almacén tenía sus oficinas el Procurador, un padre jesuita que se ocupaba de llevar los registros de existencias y la contabilidad de esos bienes. Las reducciones de guaraníes o Misiones, conforme a su estructura productiva, destinaban los excedentes de su producción agropecuaria y artesanal (yerba, tabaco, cueros, lienzos, pabilos, tallas de madera, etc.) para abonar el tributo anual al Rey y adquirir los bienes que se precisaban en los pueblos, tales como herramientas, ropa, objetos para el culto, cera, vino, papel y libros. La Procuraduría de Misiones de Buenos Aires recibía los productos de los pueblos ubicados sobre el río Uruguay, mientras que para aquellos próximos al Paraná se utilizaba la Procuraduría de Santa Fe. Desde ambas se enviaban los bienes a los diversos colegios, seminarios y estancias que los padres jesuitas tenían en Córdoba, Cuyo y el Tucumán. Cada barco o balsa que llegaba a Buenos Aires desde alguna de aquellas reducciones depositaba su carga en los almacenes y se le extendía una constancia de los bienes recibidos. Luego de su venta se le acreditaba la suma de lo cobrado para que pudieran adquirir así los elementos que precisaban. Estas cuentas y transacciones tenían lugar en las oficinas de la Procuraduría donde también se alojaban los indios que traían las cargas, hasta que emprendían el regreso a sus respectivos pueblos. Después de 1767, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada, la Procuraduría continuó funcionando en el mismo lugar, pero quedó a cargo de funcionarios seculares que dependían de la Junta de Temporalidades, organismo virreinal creado para administrar los bienes incautados a los jesuitas. Las reducciones continuaron enviando su producción y recibiendo sus pedidos, pero los intereses particulares y la burocracia hicieron que el sistema perdiera eficacia y ya no atendiera las necesidades de los pueblos como en el período anterior. El creciente atraso de sus cuentas terminó perjudicándolos y, poco después, se debatieron en la pobreza. Cuando se disolvió la Junta de Temporalidades, el edificio de la Procuraduría de Misiones sirvió para otros destinos. A pesar de ello, el conjunto se conserva casi en su totalidad, con excepción de su ángulo noroeste sobre las calles Perú y Alsina, que a causa de la apertura de la Diagonal Julio A. Roca en la primera mitad del siglo XX fue mutilado por una ochava que también destruyó la portada original o "puerta de los carros". Ernesto J. Maeder, Miembro Correspondiente del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces.
Túneles del siglo XVIIIEn 1848 La Gaceta Mercantil había dado noticias de la posible existencia de una galería subterránea bajo la iglesia de San Ignacio. Más de medio siglo después, en 1912, al realizarse obras para la escuela de Arquitectura se produjo un hundimiento que despertó la curiosidad del estudiante, luego arquitecto, Héctor Greslebin. Fue él quien, a partir de 1917, inició la exploración de ellos sobre la base de un croquis realizado dos años antes por el ingeniero Topelberg. Y recién a partir de las acciones de rescate iniciadas en la Manzana de las Luces en 1974, un equipo de especialistas dirigido por el subscripto, entre los años 1982 y 1983, permitió con un trabajo laborioso, la observación directa de algunos tramos restaurados. Las indagaciones previas se orientaron a detectar el grado de destrucción hipotética que las obras realizadas durante el siglo XX provocaron en los antiguos patios, únicos espacios libres del conjunto que se techaron para disponer de nuevos recintos dedicados a funciones diversas, y a ubicar el presunto trazado de los túneles de acuerdo con la planimetría existente. En todos ellos hay evidencias de la modalidad del trabajo utilizada para su construcción y se aprecian con claridad las marcas de la zapa usada para perfilar la sección de la obra, una vez concluido el trabajo de excavación del eje principal. Se trata de un claro testimonio de una construcción de tipo militar de la denominada "Escuela Italiana", en boga a partir del siglo XVI, de la que tanto uso hicieron los reyes de España, para proteger los puertos y ciudades del imperio en América de las incursiones de las flotas inglesa, francesa y holandesa. Conviene recordar en un rápido listado a Pietro Cattaneo, un pionero en materia de túneles; a Giacomo Lanteri, al servicio del monarca Felipe II, uno de los primeros en proponer defensas excavadas en la tierra; y a Girolamo Maggi, cuyos libros -verdaderos manuales sobre el tema- seguramente inspiraron a Sebastián Le Preste de Vauban, cuya obra es clásica en materia de tratados militares para obras de defensa y ataque en el siglo XVII. En nuestro país, Juan Martín de Pueyrredón se reveló como un conocedor de esa bibliografía y llegó a describir, entre otros aspectos, las técnicas de uso para la defensa de una ciudad de llanura en cuadrícula, como era Buenos Aires, con una serie de recursos entre los que se citan túneles similares a los que nos ocupan. La aparición de armas de fuego más sofisticadas, como el arcabuz y el mosquete y, especialmente, el cañón, jugaron un papel muy importante en la conquista y colonización de Hispanoamérica. El "arte de hacer la guerra y asegurar la defensa" exigió numerosas obras de ingeniería, entre ellas, los túneles. Por ello, los túneles de Buenos Aires constituyen un importante documento histórico que abre interrogantes que solamente nuevas investigaciones podrán responder. Entretanto, quedan ahí, como un testimonio de los perfiles secretos de la vida colonial de la antigua ciudad porteña. Jorge O. Gazaneo, Miembro Honorario del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces.
Junta de TemporalidadesLa expulsión de la Compañía de Jesús de los Reinos de España y América, por orden del rey Carlos III, marcó el fin de su fecunda labor en el Río de la Plata. La orden de desalojo de los religiosos radicados en Buenos Aires se cumplió en la noche del 2 al 3 de julio de 1767. Simultáneamente se iniciaron los inventarios de sus bienes, incluyendo hasta los elementos de uso personal. Con posterioridad se creó la Junta de Temporalidades, a cargo de funcionarios seculares, para administrar los cuantiosos bienes de la orden. Muchas de las propiedades jesuíticas, distribuidas a lo largo y lo ancho del virreinato, fueron abandonadas y eventualmente rematadas al mejor postor. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Real Colegio de San Carlos y Colegio Convictorio CarolinoA mediados del siglo XVIII Buenos Aires carecía de casas de estudio de enseñanza media y superior. La expulsión de los jesuitas que tenían a su cargo principalmente la educación, representó un atraso en el orden cultural que el entonces gobernador Juan José de Vértiz trató de remediar con las rentas obtenidas de los bienes confiscados. En 1772 Vértiz creó el primer instituto de estudios superiores de la ciudad de Buenos Aires: el Real Colegio de San Carlos, designando Regente de los reales estudios a Juan Baltazar Maziel, que redactó el reglamento de estudios y dirigió el colegio durante catorce años. El 3 de noviembre de 1783, el virrey Vértiz estableció en el mismo edificio el Real Colegio Convictorio Carolino cuyo rectorado encomendó al doctor Vicente Jaunzaras, cuya autoridad, referida al Convictorio, coexistió con la de Maziel, que se ocupaba los reales estudios. En 1804, el presbítero Luis José Chorroarín ejerció ambos cargos, hasta 1806, cuando las aulas se utilizaron como cuartel provisional del Regimiento de Patricios durante las invasiones inglesas, época en que la sociedad porteña se militarizó y el estudio fue abandonado en beneficio de las armas. Allí se educaron casi todos los hombres que contribuyeron a nuestra independencia, como Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Juan José Castelli, Manuel Alberti, Manuel Belgrano, Domingo French, Bernardino Rivadavia, Francisco N. Laprida, Vicente López y Planes, entre otros. Sobre la base de este colegio se establecería años más tarde, el Colegio de la Unión del Sud, que cambiaría su nombre por el de Colegio de Ciencias Morales. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica."
Tribunal de ProtomedicatoPara combatir el ejercicio ilegal de la medicina se organizó en España en el siglo XV el Tribunal de Protomedicato integrado por médicos cuyas resoluciones eran inapelables. En Buenos Aires el Tribunal fue creado por el virrey Vértiz en 1779 para solucionar el problema sanitario que afligió a todo el territorio. El Tribunal se instaló en la antigua Procuraduría de los jesuitas en la Manzana de las Luces siendo considerado este organismo como el origen de la enseñanza de la medicina en el país. Su primer director fue el doctor Miguel O'Gorman, de origen irlandés, quien había realizado sus estudios universitarios en las ciudades de Reims y París en Francia. La primer medida adoptada por O'Gorman es la de ocuparse de tomar los primeros exámenes de competencia a todos aquellos que tuviesen títulos de "boticario" o "sangrador". Desde su arribo a Buenos Aires en 1777 hasta su muerte en 1819, realizó una fructífera labor en el campo de la medicina. El organismo fue disuelto el 11 de febrero de 1822 y sus catedráticos fueron trasladados al Departamento de Medicina de la recientemente creada Universidad de Buenos Aires. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica."
Real Imprenta de los Niños ExpósitosEn 1764 la Compañía de Jesús adquirió una imprenta en Europa para su uso en la Universidad de Córdoba y en el Colegio de Monserrat. Tras la expulsión de los jesuitas, la misma dejó de usarse. En 1780 el virrey Juan José de Vértiz decidió comprársela a los padres franciscanos -quienes administraban los bienes de los jesuitas- para trasladarla a la capital del virreinato. Una vez en Buenos Aires, fue instalada en la esquina de las calles San José y San Francisco (actuales Moreno y Perú), y luego fue trasladada a San José y San Carlos (Perú y Alsina), donde funcionó hasta 1824. Se la llamó "Imprenta de los Niños Expósitos", ya que los beneficios que producía eran destinados a la Casa de los Niños Expósitos fundada por el virrey Vértiz. En esta imprenta se hizo El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata, el primer periódico de la ciudad, que vio la luz el 1 de abril de 1801. La Gazeta de Buenos Ayres, fundada en 1810 por Mariano Moreno, también era realizada en esta imprenta. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica."
Casas redituantesDespués de la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, la ciudad de Buenos Aires atrajo una gran cantidad de personas. Fueron creadas diversas instituciones como la Dirección General de Tabacos y Naipes, la Intendencia y, más tarde, la Audiencia y el Consulado, que contribuyeron al aumento de cargos, lo que dio lugar al repentino crecimiento del valor locativo de las viviendas. Muchos propietarios desalojaron algunas de las mejores casas de la ciudad atraídos por las ventajas económicas de su alquiler. Tal vez ese fue el motivo que decidió al virrey Juan José de Vértiz, quien gobernó entre 1778 y 1784, a destinar parte de los recursos que la Junta de Temporalidades-administradora de los bienes de los jesuitas expulsados- tenía asignados por la Corona para la creación de la Universidad de Buenos Aires, y los aplicó en cambio a la construcción de casas para alquilar. Solucionaría así el serio problema de la escasez de viviendas en la ciudad y, al mismo tiempo, se allegarían fondos para la obra principal con las rentas obtenidas. A partir de 1783 se inició la construcción de las casas virreinales en el terreno que ocupaba la huerta del Colegio de San Ignacio. Diversos acontecimientos y pedidos de sucesivos inquilinos obligaron a numerosas modificaciones en los planos originales. Esas casas fueron posteriormente asiento de instituciones muy importantes. Hoy solo quedan en pie dos de ellas constituyendo uno de los ejemplos más antiguos de arquitectura civil en Buenos Aires. La obra de las casas virreinales permite valorar la actuación del ingeniero militar y arquitecto portugués José Custodio de Sa y Faría (1728-1794). Por su gran capacidad técnica y sus dotes para el dibujo sirvió al gobernador de Río de Janeiro completando la cartografía que deslindaba los límites entre España y Portugal en los ríos Paraná y Paraguay. Sa y Faría fue un actor activo en la mayoría de los conflictos y acciones bélicas que tuvieron lugar entre 1762 y 1776. En 1777, el virrey Pedro de Cevallos capturó a Sa y Faría, quien pasó al servicio del rey de España para salvar su vida. En Buenos Aires y en Montevideo, Sa y Faría encontró dos ciudades en rápido proceso de expansión y con una notoria carencia de profesionales de arquitectura. El Cabildo de Buenos Aires le encomendó la compostura y nivelación de las calles de la ciudad y fue él quien realizó el primer pavimento en 1780. La incorporación de Sa y Faría al servicio de España fue muy importante para el virreinato del Río de la Plata. Se lo distinguió muy especialmente y se lo convocó para la realización de muchas obras relevantes en esta ciudad y también en Montevideo y Maldonado. En las casas virreinales Sa y Faría intentó ocupar plenamente el espacio que se le entregó. Su sentido de economía queda de manifiesto en el aprovechamiento del material, y la solidez propia de los ingenieros militares lo llevó a construir muros de dimensiones tales que garantizaran la absorción del empuje de las bóvedas. Hay, sin embargo, una cierta mezquindad en la utilización del espacio, particularmente en las alcobas y ventanas. Testimonio de los escasos ejemplos de arquitectura del siglo XVIII subsistentes en Buenos Aires, como expresión de las nuevas tipologías de una ciudad que comenzaba a densificarse, y por tratarse además, de los primeros tipos de viviendas para renta construidas, la preservación de las casas virreinales es un tema que compete a todos los argentinos. Juan Carlos Arias Divito y Ramón Gutiérrez, Miembros de Número del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces.
Calabozos de OruroEl 16 de diciembre de 1783, el virrey Vértiz comisionó al coronel Sebastián de Segurola, gobernador intendente de La Paz, para capturar a los principales caudillos de la sublevación que había estallado en Oruro dos años antes. Los primeros detenidos llegaron a Buenos Aires el 6 de junio de 1784. El virrey dispuso que en la obra de las casas redituantes se hiciese una prisión que contuviese a dichos prisioneros. Ello significó mayores erogaciones, ya que ahora era preciso modificar el plan original, hacer herrajes más seguros y agregar rejas. Se aprontaron primero treinta calabozos, sala de declaraciones, cuarto del oficial de guardia y cuerpo de ella y un común para servicio de los presos. Para todo se utilizó el lugar de cuartos y corredores de las casas inicialmente proyectadas. Sa y Faría estimó lo gastado de más para hacer las reformas en dos mil ochocientos veintiún pesos, cuatro reales. También hizo notar que de haber sido rentados, como se había previsto, los cuartos destinados a los calabozos podrían haber rendido mensualmente unos tres pesos cada uno. Además, el hecho de que estuvieran allí desalentaba el alquiler de las seis viviendas de que eran parte. Adaptado de Juan Carlos Arias Divito, "Casas virreinales, 1782-1804." Regimiento de PatriciosEste regimiento, que dio origen a la infantería argentina, fue creado el 15 de septiembre de 1806, con motivo de la primera invasión inglesa. Su primer jefe fue el coronel Cornelio Saavedra. Oficiales y soldados se reclutaron entre los nacidos en el país y especialmente en Buenos Aires. El cuartel provisional del Regimiento de Patricios se asentó en locales del Colegio Convictorio Carolino (actuales calles Bolívar y Moreno). Allí recibió su bautismo de fuego el 5 de julio de 1807, durante la segunda invasión. Los mismos ingleses los elogiaron. Formaron parte de este regimiento muchos jóvenes cuya destacada actuación les valdría un reconocimiento posterior, tales como Manuel Belgrano, Juan José Viamonte y Eustoquio Díaz Vélez. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página oficial del Regimiento de Patricios: www.patricios.mil.ar.
Biblioteca PúblicaLa creación de la Biblioteca Pública fue la primera medida de carácter cultural que tomó la Primera Junta de Gobierno mediante el decreto del 7 de septiembre de 1810: "La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento y, esperando que los buenos patriotas propenderán a que se realice un pensamiento de tanta utilidad, abre una suscripción patriótica para los gastos…" El doctor Mariano Moreno fue designado protector y presidente, y el presbítero José Luis Chorroarín, director. Continuaron con esta labor hombres que fecundaron el campo cultural argentino, con su trabajo y esfuerzos: Manuel Moreno, Ignacio Grela, Marcos Sastre, José Mármol, Vicente Quesada, Paul Groussac… El 16 de marzo de 1812 se habilitó al público teniendo su sede en una de las antiguas casas de renta, sobre la actual calle Moreno. Distintas bibliotecas formaron la base para su creación: la biblioteca del Real Colegio de San Carlos, la biblioteca particular del obispo Azamor, la de los presbíteros doctores José L. Chorroarín y Bartolomé Muñoz, y más adelante, la del canónigo doctor Saturnino de Segurola. La Sociedad Literaria integrada por los editores del periódico El Argos de Buenos Aires y la revista La Abeja Argentina celebró sus reuniones en las salas de la Biblioteca. En 1884 la Biblioteca Pública pasó a ser Biblioteca Nacional. Dirigida durante cuarenta y cuatro años por Paul Groussac, el crecimiento constante de las colecciones llevó a su director a impulsar, en 1901, su trasladoa la sede de México 564. Hoy funciona en el moderno edificio de Agüero y Las Heras diseñado por Clorindo Testa. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página de la Biblioteca Nacional: www.bn.gov.ar.
La Asociación de Amigos de la Historia Natural del Plata y el Museo de Historia Natural de Buenos AiresEl 27 de mayo de 1812, Bernardino Rivadavia, secretario del primer triunvirato, propuso la creación de un museo de historia natural enviando una circular a todos los gobernadores y jefes militares, a quienes les solicitó objetos específicos. Al año siguiente, el presbítero Bartolomé Muñoz donó al Estado gran parte de sus colecciones, para que sirvieran de base al museo que se fundaría. Luego se sumaron otras donaciones de objetos históricos y obras de arte. Estos fueron depositados provisoriamente en la Biblioteca Pública, en Moreno y Perú. Las actividades del museo comenzaron el 31 de diciembre de 1823. Al comienzo estuvo instalado en las galerías altas del convento de Santo Domingo y su director fue el botánico químico Carlos Farraris. A partir del mes de agosto de 1854 comenzó una nueva y fecunda etapa con la creación de la Asociación de Amigos de la Historia Natural del Plata, que puso todo su empeño en dar nueva vida al Museo. La primera medida que se tomó fue trasladarlo a la antigua Procuraduría de los jesuitas, ocupando cuatro salas en la esquina de Perú y Alsina. Las actividades de la Asociación terminaron en el año 1862. Ese mismo año se nombró como primer director al Dr. Carlos Germán Burmeister, considerado el fundador del Museo. Durante las tres décadas que duró su fecunda gestión, no cesó de trabajar para enriquecer las colecciones existentes y publicó además los Anales del Museo. En 1889, al crearse el Museo Histórico de la Capital, el Museo Público le transfiere material. Sus sucesores en la dirección fueron científicos destacados, como Carlos Berg (responsable de la remodelación de las salas sobre la calle Perú en 1894), Florentino Ameghino y Ángel Gallardo. En 1923, al celebrarse su centenario, se denomina al Museo con el nombre de su fundador: "Bernardino Rivadavia". Dos años más tarde se coloca la piedra fundamental del nuevo edificio en Parque Centenario, a donde se trasladan las colecciones en 1937. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia": www.macn.secyt.gov.ar
Colegio de la Unión del SudDurante el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, se crea el Colegio de la Unión del Sud, sobre la base del Colegio Convictorio Carolino. Dice el decreto del 2 de junio de 1817: "… en medio de la guerra que sostienen las Provincias Unidas del Río de la Plata contra los enemigos … de la libertad … creo digno de mis ardientes desvelos el proporcionar una educación sólida, uniforme a nuestros jóvenes." Se inauguró el 16 de julio de 1818 en la iglesia de San Ignacio y su primer rector fue el doctor Domingo Victorio de Acheaga. Tenía un plan de estudios moderno que incorporó los idiomas "vivos" (francés, inglés e italiano) en lugar de reducirse al latín. Además se adoptó un singular sistema de becas, por el cual los empleados de cada departamento administrativo contribuían voluntariamente con un porcentaje de su sueldo para colaborar con los estudiantes pobres. Entre los egresados del establecimiento se destacaron Florencio Varela y Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de la Confederación Argentina y fundador, en su provincia entrerriana, de un establecimiento de jerarquía similar: el Colegio de Concepción del Uruguay. Para 1823, el Colegio de la Unión del Sud se convirtió en el Colegio de Ciencias Morales. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Universidad de Buenos AiresLas primeras casas de estudios en lo que sería el Virreinato del Río de la Plata, fueron fundadas por iniciativa de la Compañía de Jesús en Córdoba (1613) y Chuquisaca en el Alto Perú (1624). Tras la expulsión de la orden en 1767, el entonces gobernador Juan José de Vértiz, inició los trámites para erigir una tercera casa de estudios universitarios en la ciudad de Buenos Aires. Pasó largo tiempo hasta que en el mes de agosto de 1821, el gobernador Martín Rodríguez firmó el edicto de erección de la universidad, refrendado por Bernardino Rivadavia que era su ministro de Gobierno. La ceremonia inaugural se llevó a cabo en la iglesia de San Ignacio el 12 de agosto ese año, siendo designado el presbítero Antonio Sáenz como primer rector del establecimiento que se instaló en la esquina de Perú y Alsina en el antiguo edificio de la Procuraduría de Misiones. En 1821 también funcionó, en la planta baja sobre la calle Alsina, la Escuela de Dibujo donde harían sus estudios los pintores Carlos Morel y Fernando García del Molino, considerados los precursores del arte argentino. Con el paso del tiempo la Manzana de las Luces siguió haciendo honor a su nombre al convertirse en la sede de diversas escuelas y departamentos que darían origen a las actuales facultades de Medicina, Ciencias Exactas y Naturales, Ingeniería, Derecho y Ciencias Sociales y de Arquitectura y Urbanismo. En el año 1863 se dispuso la remodelación de la fachada que da sobre la calle Perú, unificándose con un criterio estético neorrenacentista muy de moda en aquel momento. Fue necesario agrandar los espacios disponibles con nuevos niveles a los edificios existentes lo que desvirtuó el conjunto arquitectónico. Su ámbito fue testigo de un hecho trágico acaecido en el año 1966 después del derrocamiento del presidente Arturo Illia. En ese año, el presidente de facto, general Juan Carlos Onganía, sancionó el 29 de julio, el decreto ley Nº 16.912, que restringía las funciones de los rectores y decanos de las facultades a meras tareas administrativas reservando las de los Consejos Superiores al Ministerio de Educación y prohibiendo toda actividad política a los centros estudiantiles bajo pena de disolución, con lo que la autonomía universitaria quedaba cancelada. El rechazo fue casi unánime en todo el país. Las facultades fueron casi inmediatamente ocupadas por los estudiantes, acompañados en muchos casos por autoridades y profesores. En la Manzana de las Luces, la noche del mismo 29 de julio, la policía con un procedimiento brutal mediante el uso de gases y palos contra varones, mujeres, autoridades y profesores, desocupó las facultades y encarceló a los desalojados, en un acontecimiento que se conoce como "la noche de los bastones largos". Dice sobre estos hechos el historiador Félix Luna: "… fue algo mucho más importante que un episodio policial; significó la ruptura de la continuidad de la universidad argentina y el despilfarro de muchos de sus mejores valores". En la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, se formaron y ejercieron la docencia destacadas figuras del panorama nacional, como los científicos Federico Leloir y César Milstein, ambos distinguidos con el premio Nobel. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página oficial de la Universidad de Buenos Aires: www.uba.ar
Archivo GeneralFue creado por Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez, por decreto del 28 de agosto de 1821, "en el que se reunirían todos los distintos archivos de esta capital, incluso el del Cabildo". Tras la federalización de Buenos Aires en 1869, y la fundación de La Plata en 1882, el gobierno nacional y el gobierno de la provincia de Buenos Aires, acordaron la nacionalización del archivo. El 29 de agosto de 1884 el presidente Julio A. Roca decretó que se cambiara su nombre por el de Archivo General de la Nación. El primer director fue Francisco de Paula Saubidet. Lo sucedieron en una primera etapa Pedro de Angelis, Manuel R. Trelles y Carlos Guido Spano. La sede ocuparía el sector que dejaba el Tribunal Mayor de Cuentas sito en la Manzana de las Luces, en la antigua casa de renta con ingreso por la calle Perú 272, que aún se conserva. En 1905 se traslada a su nueva sede. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del Archivo General de la Nación: www.mininterior.gov.ar/agn
Academia de DibujoYa en 1795, Manuel Belgrano -entonces secretario del Consulado de Buenos Aires- había impulsado la creación de una Academia de Dibujo orientada al mundo de los oficios. La misma empezó a funcionar el 29 de mayo de 1799 en los salones del Consulado, con cincuenta alumnos. Sin embargo, dejó de funcionar en 1804 por razones presupuestarias. En 1815, el fraile Francisco de Paula Castañeda fundó en el Convento de la Recolección (Recoleta) "dos pequeñas" academias de dibujo. Luego de la renuncia de los primeros profesores, en junio de 1817, el suizo José Guth fue designado primer director de la Academia de Dibujo. Guth fue reemplazado por el grabador y orfebre francés José Rousseau. La Academia se trasladó al antiguo edificio de los jesuitas en octubre de 1820. Al año siguiente nacía la Universidad de Buenos Aires. Por un convenio aprobado el 2 de mayo de 1821, la Academia de Dibujo, transformada en Cátedra de Dibujo, se integró al departamento de ciencias exactas de la Universidad. En enero de 1822 se designó al frente de la Cátedra a José Guth. Adaptado de Jorge López Anaya, "La pintura en la Manzana de las Luces". Legislatura de la Provincia de Buenos AiresDespués de la disolución del poder nacional tras la batalla de Cepeda en 1820, se creó la Junta de Representantes de Buenos Aires. En 1821 el gobierno decidió la demolición de una de las casas virreinales construidas en la Manzana para levantar la sala de sesiones y de la presidencia de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires. El proyecto y dirección de la obra estuvo a cargo del ingeniero francés Próspero Catelin. El recinto en forma de semicírculo, posee tres ordenes de hemiciclos en altura progresivas destinados a los representantes. Tenía dos plantas de palcos para personalidades y enviados extranjeros y dos galerías para el público. La Sala fue inaugurada el 1º de mayo de 1822 durante el gobierno de Martín Rodríguez. Allí tuvieron lugar memorables debates y discusiones apasionadas de los representantes de los distintos bandos políticos en las diversas épocas. Su recinto fue sede de los más importantes momentos de nuestra vida institucional hasta fines del siglo XIX. En este ámbito desarrolló su actividad parlamentaria la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires hasta 1883, compartiendo alternativamente su uso entre 1824 y 1827 con el Congreso General Constituyente y el Congreso Nacional entre 1862 y 1864. Ahí prestó juramento como presidente Rivadavia en 1826; como gobernador Juan Manuel de Rosas en 1829 y 1835, y como presidente de la Nación Bartolomé Mitre en 1862. Contigua al recinto de sesiones estaba la Sala de la Presidencia de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, donde se llevó a cabo el asesinato de Manuel Vicente Maza, presidente de la Legislatura e íntimo amigo del gobernador Juan Manuel de Rosas. Acusado de conspirar contra el gobierno junto con su hijo Ramón, Maza fue acuchillado a traición por dos mazorqueros el 27 de junio de 1839. En la madrugada del 28 de junio fue fusilado en la cárcel su hijo el coronel Maza. Trasladada la capital provincial a la ciudad de La Plata, el recinto fue utilizado por el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires. En el año 1981 el Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces recabó los fondos para la puesta en valor y reciclaje de la Sala de la Presidencia de la Legislatura. Dos años después, gracias a gestiones del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces, por decisión técnica de ICOMOS Argentina, el recinto de la Legislatura fue reconstruido. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página de la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires: www.senado-ba.gov.ar Página de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires: www.hcdiputados-ba.gov.ar
Banco de la Provincia de Buenos AiresEn la Manzana de las Luces también se instaló a fines del año 1822 la primera sede del Banco de Buenos Aires, nombre con el que fue fundada esta institución. En sus comienzos ocupó cinco habitaciones correspondientes a la casa actualmente situada en Perú 272. Como el espacio resultó insuficiente, en abril de 1824 se solicitó al Ministerio de Hacienda la locación de: "dos viviendas de la casa que hoy ocupa la Comisión de Cuentas, contigua a la de este establecimiento", linderas sobre su medianera norte hacia la Procuraduría. En el libro "Historia del Banco de la Provincia de Buenos Aires", el arquitecto Alberto de Paula expresa: "el área ocupada por el Banco correspondía al tramo central de la cuadra de Perú entre Alsina y Moreno cuya edificación histórica se demolió a principios del siglo XX". Su reorganización en 1826 como empresa mixta y su creciente importancia determinaron en 1827 su mudanza al solar de la calle San Martín 137 donde había sido fundado y todavía hoy continúa sus operaciones. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del Banco de la Provincia de Buenos Aires: www.bapro.com.ar/museo/index2.htm
Colegio de Ciencias MoralesEn 1823 el Colegio de la Unión del Sud, por iniciativa de Rivadavia, cambió su nombre por el de Ciencias Morales y reformuló sus fines sociales; su primer director fue Miguel Belgrano, hermano del creador de la bandera argentina. Para ingresar, los estudiantes debían pagar una cuota anual de ciento veinte pesos, pero además el gobierno daba becas a alumnos del interior que debían ser hijos de ciudadanos civiles o militares "beneméritos". Entre los beneficiados estuvieron Juan Bautista Alberdi y el general José María Paz. El joven Sarmiento fue rechazado porque no tuvo un "padrino" influyente. Los alumnos del Colegio, según Juan M. Gutiérrez, "se uniformaron en ideas y sentimientos y adquirieron un temple moral", forjando de esta manera una generación que pudo hacer frente a la decadencia que avanzó después de la salida de Rivadavia del gobierno. Personalidades de la política y de la literatura, como Esteban Echeverría, José Mármol, Carlos Tejedor y Nicolás Avellaneda, integran la nómina de egresados. Otra actividad cultural vinculada a estas aulas es la primera exposición de arte que hubo en el país, conformada por 379 obras traídas por el comerciante austríaco José Mauroner, con la intención de vendérselas a Rivadavia, quien estaba interesado en incorporar obras de arte al Museo Público que se estaba formando. Estaba integrada por valiosas obras atribuidas a grandes artistas del Renacimiento y del Barroco. La exposición tuvo lugar en 1829. Por un decreto del 31 de diciembre de 1830, refrendado por Balcarce, el Colegio cerró sus puertas. La excusa eran los problemas económicos del erario público. En 1836, Rosas lo encomendó a seis religiosos de la Compañía de Jesús llegados a Buenos Aires y la Manzana de las Luces volvió a tener un "Colegio de San Ignacio". Cinco años despues, los jesuitas fueron obligados a dejar el colegio, en el que se educaron hombres como Guillermo Rawson, José B. Gorostiaga y Eduardo Costa. El establecimiento educativo pasó a llamarse Colegio Republicano Federal. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Congreso General ConstituyenteHacia 1824 se hacía necesario concretar la unidad nacional. El 27 de febrero de ese año la Junta de Representantes de Buenos Aires dictó una ley autorizando al Ejecutivo provincial para invitar a las demás provincias a reunir representantes de las provincias. Se decidió realizar las sesiones en la Sala de Representantes. El Congreso inauguró sus sesiones teniendo facultades legislativas y constituyentes. Enviaron sus delegados las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. La Banda Oriental y Tarija, que se después se separaron de las Provincias Unidas del Río de la Plata también mandaron los suyos. Manuel Antonio de Castro, diputado por Buenos Aires fue elegido Presidente del Congreso. Mientras estuvo vigente el Congreso, se dictó la Ley Fundamental que delegaba las facultades del Poder Ejecutivo Nacional en el Gobierno de Buenos Aires, se dio comienzo a la guerra con el Brasil y se firmó un tratado de amistad y comercio con Gran Bretaña. Mediante la Ley de Presidencia, Bernardino Rivadavia llegó a la primera magistratura en febrero de 1826. La Constitución firmada el 24 de diciembre de 1826 rechazaba el sistema federal, lo que causó el rechazo del interior y contribuyó a la disolución del Gobierno Nacional y del Congreso el 18 de agosto de 1827. Adaptado de María I. Soulés y Marcela F. Garrido, "Sala de Representantes de Buenos Aires, 1822-1883." Colegio Republicano FederalAcusados de conspirar con los unitarios, los jesuitas tuvieron que dejar el solar por segunda vez en 1841, pero el establecimiento, ahora llamado "Colegio Republicano Federal" quedó a cargo de Marcos Sastre y un ex-jesuita. Aunque era privado, obtenía una subvención oficial, y brindaba una educación primaria y secundaria. Tras la batalla de Caseros, el edificio fue utilizado como cuartel militar, hasta que en 1854 se organizó el Colegio Eclesiástico. Colegio EclesiásticoEn 1854, Pastor Obligado, gobernador de la provincia de Buenos Aires, restableció la institución, dándole el nombre de Colegio Eclesiástico. El canónigo Eusebio Agüero estuvo a cargo de su dirección. Allí estudiaron Juan José Romero, Octavio Bunge, Juan Argerich y Dominguito Sarmiento. Sobre la base de este establecimiento se organizaría años después el Colegio Nacional de Buenos Aires. Colegio Nacional de Buenos AiresDesde mediados del siglo XVII, la Manzana de las Luces fue albergando la sede del principal colegio de la ciudad en el solar sobre la calle Bolívar, adyacente a la iglesia de San Ignacio. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el colegio se llama sucesivamente, Real Colegio de San Carlos, Colegio Convictorio Carolino, Colegio de la Unión del Sur, Colegio de Ciencias Naturales, Colegio Republicano Federal, Colegio Eclesiástico, hasta que en 1863, el presidente Bartolomé Mitre le dio su nombre actual al Colegio Nacional de Buenos Aires. El autor del proyecto de la sede fue el arquitecto francés Norbert Maillart. Las obras se comenzaron en 1911 y se complementaron en dos etapas: el pabellón central se terminó en 1928 y los pabellones alrededor de los patios en 1938. La inauguración oficial estuvo a cargo del presidente Roberto M. Ortiz el 21 de mayo de ese mismo año. Se educaron en él siete presidentes de la Nación, los premios Nobel argentinos Carlos Saavedra Lamas y Bernardo Houssay, y numerosas personalidades del mundo de las artes, las ciencias y las letras e intelectuales. Numerosos visitantes pasaron por sus claustros, entre ellos se destacan la presencia del físico Einstein y de Le Corbusier. El Colegio Nacional de Buenos Aires tiene una tradición gloriosa. En palabras de quien fuera su rector, el Dr. Horacio Sanguinetti: "... sus méritos no solo se reducen a la tradición, por el contrario, mantiene su permanente calidad educativa esencial y permanece en la búsqueda de perfeccionamiento y excelencia para la educación argentina". Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del Colegio Nacional de Buenos Aires: www.cnba.uba.ar
Escribanía General de GobiernoSus primeros antecedentes como institución datan desde la época del descubrimiento de América, cuando los "escribanos reales" de la Armada de Su Majestad acompañaban a los conquistadores para labrar actas donde se registraban los bienes que pasaban a favor de la Corona Española. Una vez fundada Buenos Aires, actuarán los escribanos "del Cabildo" y "de la gobernación". Cuando se establece el Virreinato del Río de la Plata, en 1776, se crea el cargo de "Escribano Mayor del Gobierno del Virreinato", con la función de labrar las actas referidas a las acciones del gobierno que debían registrarse oficialmente. Por decreto del 21 de agosto de 1863 se crea la Escribanía General del Gobierno de la Nación, denominación que rige en la actualidad. Desde la instalación del Cabildo hasta mediados del siglo XIX, los escribanos "oficiales" tenían allí su lugar de trabajo. Con posterioridad, y por un breve período, tendrán su asiento en una de las antiguas casas de renta, en la Manzana de las Luces. Allí actuó el doctor Félix Romero, Escribano Mayor de Gobierno entre 1882 y 1888. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del Ministerio de Justicia de la Nación: www.jus.gov.ar Página del Museo Notarial Argentino: www.museonotarial.org.ar:8080 Diario "La Prensa"En 1822, ante la poca eficacia de la Junta de Temporalidades para administrar los bienes que le fueran confiscados a la Compañía de Jesús, el gobierno se vio en la necesidad de rematar la esquina de Moreno y Bolívar donde había estado la huerta del colegio jesuítico (para 1822 Colegio de la Unión del Sud). En julio de ese año Juan José Cristóbal de Anchorena compra el terreno en nombre de su hermano Nicolás. El propietario mandó construir varios locales para alquilar y años más tarde, en 1834, adquiere al gobierno otro sector aledaño destinándolo a la misma finalidad. En uno de esos locales se instaló en 1869, sobre la calle Moreno, la primera sede del diario La Prensa, fundado por José C. Paz el 18 de octubre de ese año. Es interesante señalar que desde sus oficinas se realizó el primer ensayo de comunicación telefónica pública que se hizo en el país el domingo 17 de febrero de 1878, encontrándose la otra estación en la oficina del Telégrafo del Estado. En una de las viviendas de estos locales, cercana al diario, vivió el destacado periodista y político de la época Estanislao del Campo, autor del Fausto criollo. El 17 de agosto de 1909 el Estado nacional recupera nuevamente estos terrenos comprándolos a su propietario Aarón de Anchorena para la ampliación del nuevo Colegio Nacional de Buenos Aires. El diario La Prensa se había trasladado a su sede sobre la avenida de Mayo en 1898. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página del diario La Prensa: www.laprensa.com.ar/historia.aspx
Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos AiresProducida la capitalización de Buenos Aires (1880), tuvieron que pasar algunos años para que los poderes públicos de la provincia de Buenos Aires se trasladaran a La Plata, la nueva capital. El 27 de septiembre de 1884, el Poder Ejecutivo provincial ordenó entregar al gobierno nacional los edificios en que funcionaban el Museo, el Departamento de Ingenieros, la Legislatura, la Biblioteca y el Archivo, los que pertenecían a la Manzana de las Luces. En 1893, a raíz de la falta de comodidad que tenía el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, varios ediles solicitaron a las autoridades otro local para desarrollar sus actividades. A fines de ese año recibieron la antigua Sala de Representantes. Sus sesiones comenzaron allí en 1894 y se prolongaron hasta 1931, cuando el Concejo se trasladó a su nueva sede. Posteriormente, la Sala fue destinada para que en ella funcionara el aula magna de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, hasta 1972. Adaptado de María I. Soulés y Marcela F. Garrido, "Sala de Representantes de Buenos Aires, 1822-1883." Página de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: www.legislatura.gov.ar
Academia Nacional de la HistoriaLa Academia Nacional de la Historia, entonces Junta de Historia y Numismática Americana, funcionó desde el 4 de septiembre de 1904 hasta 1906 en la Manzana de las Luces. Ocupó uno de los salones donde funcionaba el Archivo General de la Nación con ingreso por Perú 272. Durante los dos años que estuvo la Junta desarrolló una intensa labor. Gozaba de gran prestigio y consideración por sus trabajos científicos, los aportes a las ciencias histórica y numismática y la relevancia de sus miembros. Hombres de la talla de Bartolomé Mitre -presidente de la institución- Ambrosetti, Ameghino, Cárcano, Leguizamón, Peña, Ramos Mejía, Zeballos... dejaron trabajos memorables. Luego de otras mudanzas la Academia tendrá su sede definitiva en el antiguo recinto histórico del Congreso Nacional, en Balcarce 139. Adaptado de Marcela F. Garrido, "Manzana de las Luces. Su significación histórica." Página de la Academia Nacional de la Historia: www.an-historia.org.ar
Comisión Nacional de la Manzana de las LucesLa Comisión Nacional de la Manzana de las Luces fue creada en 1971 por medio del Decreto Nº 4657/71. Sus principales fines son: restaurar y conservar los edificios históricos, fomentar la investigación sobre las instituciones, hechos y personajes vinculados con la Manzana de las Luces, y refuncionalizar los edificios a través de la actividad cultural. La Comisión depende de la Secretaría de Cultura de la Nación. Está conformada por el Secretario de Cultura de la Nación, el Escribano General del Gobierno de la Nación, el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Rector de la Universidad de Buenos Aires, quienes están representados por sus respectivos delegados. Página de la Comisión Nacional de la Manzana de las Luces: www.manzanadelasluces.gov.ar/comision.html Instituto de Apoyo a la Actividad CulturalEl Instituto de Apoyo a la Actividad Cultural de la Manzana de las Luces, fue creado en 1982 con el fin de colaborar con la Comisión Nacional de la Manzana de las Luces en el logro de sus objetivos. Provee apoyo económico y administrativo para llevar a cabo todo tipo de actividades culturales, que incluyen teatro, cine, cursos, exposiciones y conferencias. Página del Instituto de Apoyo a la Actividad Cultural: www.manzanadelasluces.org.ar Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS)El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios es una asociación de profesionales de todo el mundo que trabajan para conserver y proteger el patrimonio arquitectónico y arqueológico. El Comité Argentino del ICOMOS fue creado en 1973. Busca aportar al medio local lo más avanzado de la disciplina a nivel mundial y proyectar al ámbito internacional las características particulares de nuestro patrimonio. Página del comité argentino de ICOMOS: www.icomos.org.ar |









































